Maduración cuidada
Cada variedad tiene su propio tiempo. Los frescos se disfrutan en días; los curados reposan semanas hasta desarrollar su carácter.
Textura, carácter y tiempo
Elaboramos nuestros quesos en tandas pequeñas y dejamos que cada uno madure a su ritmo. De los frescos y suaves a los más curados, todos comparten el mismo punto de partida: buena leche y paciencia.
Cada variedad tiene su propio tiempo. Los frescos se disfrutan en días; los curados reposan semanas hasta desarrollar su carácter.
Leche seleccionada, cuajo, sal y los cultivos propios de cada variedad. Sin colorantes ni conservantes añadidos.
Si empiezas, el fresco y el untable son la mejor puerta de entrada. Para paladares que buscan intensidad, el curado y el ahumado.
Suaves, húmedos y de sabor delicado. Listos para disfrutar de inmediato.
Reposados durante semanas para desarrollar aroma, textura firme y carácter.
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En refrigeración, envueltos en papel encerado antes que en plástico, para que respiren. Sácalos unos 20 minutos antes de servir: el sabor se aprecia mucho mejor.
Los frescos, entre 7 y 10 días. Los madurados aguantan varias semanas y su sabor sigue evolucionando con el tiempo.
Combina tres o cuatro variedades que vayan de suave a intenso, y acompaña con fruta, nueces y pan neutro. Podemos prepararte una tabla surtida ya organizada.
En esta línea trabajamos con leche de origen animal. Si buscas alternativas vegetales, nuestras líneas de kéfir, yogurt y aderezos sí las ofrecen.
Sí, atendemos pedidos por encargo. Escríbenos con la fecha y el número de personas y armamos una propuesta a tu medida.
Otras líneas artesanales elaboradas con el mismo cuidado.
Te ayudamos a elegir variedades y cantidades según la ocasión.